Con la luz larga
Joaquín Sagaseta de Ilurdoz Paradas

ImageOcurre a menudo que sumergidos en el curso precipitado de los acontecimientos, ya sea porque estamos comprometidos con ellos hasta el pescuezo o porque los propios acontecimientos nos arrastran jalándonos por la orejas, lo cierto es que perdemos la visión de la realidad en su movimiento. Apenas nos detenemos para efectuar la necesaria generalización.

Al no tomar la medida de las cosas en sus debidas dimensiones y tendencias la practica se queda presa de pol…íticas, consignas y estrategias, que van rezagadas de la corriente histórica y su ritmo.

Hasta hace poco más de dos años, incluso menos, un suspiro en términos históricos, predominaba en la atmósfera social la idea de que el capitalismo no tiene alternativa, ahora, por el contrario, lo que se adueña de la conciencia social, en expansión rápida, es que el sistema capitalista no nos sirve, no tiene soluciones y hay que ir "más allá del capital".

Igualmente, hasta tiempos muy recientes teníamos que tratar con mucho tiento las luchas reivindicativas parciales, por poco que se nos fuera la mano en revelar su filo político o en vincularlas al conjunto del movimiento, nos llovían las "acusaciones" de "manipulación política". Ahora se politizan, se unifican, se elevan ellas solas.

Cuarenta y ocho horas después del "debate sobre el estado de la nación" las "mayorías" deslegitimadas y la sociedad mixtificada tropezó, de bruces, con la sociedad real en movimiento.

La política con mayúsculas, está conquistando su primacía. Se trata de un colosal cambio en el tono de la época y en la conciencia social. Un cambio sustancial que encierra una formidable potencialidad transformadora.

O este cambio propicia la correspondiente conclusión estratégica que evite su orfandad política -y ese remate no puede ser otro que emprender la construcción de un amplio frente político social de orientación democrática y anticapitalista- o, por el contrario, se adormece y desmaya en “estrategias” como aquella de "pactos electorales para el 2015" o la otra, aún peor, como es la de ejercer eternamente de ilusoria "ala izquierda" en formaciones que han evidenciado 100 veces, cuanto menos, su voluntad colaboracionista con la clase dominante y sus expresiones políticas.

Aquellas conclusiones son fruto de un análisis que tiene de todo, todo menos dialéctica. En ellas la realidad se enjuicia quieta, en su pasado, al margen del movimiento, de las transformaciones y de las pulsiones sociales que lo determinan.

Estamos sin duda ante un nuevo bloque histórico en formación, una nueva mayoría social, para culminarlo no hay otra iniciativa posible en nuestra opinión que poner en marcha, sin demora, ese amplio frente político social que no tenga por vocación ser oposición al sistema, que se presente y que luche para ser reconocido como opción de poder político “más allá del capital”.

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